13 jun. 2011

Adios Martin!

Poco importó el desarrollo del juego en sí. Todas las miradas estaban puestas en él. Se despedía uno de esos jugadores que quedará en la historia grande del fútbol argentino. Y La Bombonera, su casa, le brindó una despedida acorde, con todos los condimentos para que ese ídolo se vaya inmerso en una emoción que no pudo contener. Martín Palermo dijo adiós, y el todo el mundo del fútbol lo saluda.

Ya desde antes del partido, 5 mil almas bosteras se autoconvocaron en el hotel Madero para acompañar al Titán en su último recorrido hacia el estadio. Banderas, cotillón, un descapotable pintado de azul y oro y hasta un autobomba siguieron al micro de los jugadores hacia La Boca, en el que un emocionado Palermo agradecía a la multitud que formó la caravana. Así, en medio de una locura inconmensurable, el Loco arribó al último partido de su larga e intensa trayectoria.


Las lágrimas decoraron el rostro del goleador desde la misma entrada al hasta la última de las ovaciones. El Titán no ocultó su emoción y su agradecimiento hacia un pueblo que lo despidió de pie.

Con la presencia de invitados de lujo, como el mismísimo Diego Maradona, el primer estallido fue cuando el Titán pisó el campo de juego, con ese número 9 en la , diseñado especialmente para la ocasión. Esa ovación fue apenas la primera de las tantas que recibiría a lo largo de toda la noche.

Un enorme trapo se descolgó desde la bandeja de la parcialidad , con el rostro de Palermo y la leyenda “Mi único héroe”. Todo un símbolo de lo que significa y significará el Loco para cada uno de los hinchas de Boca.

En el medio, un partido de fútbol que fue empate 1 a 1 con de Nicolás Colazo y Facundo Ferreyra. Pero la realidad es que poco importó. La estaba armada y no había ni ni derrota que empañe la fiesta que se le armó a un verdadero ídolo del fútbol argentino.

El Titán tuvo sus chances, buscó mucho pero finalmente no pudo convertir para sobrepasar la línea de José Sanfilippo y quedar como el 5to goleador histórico del fútbol argentino, puesto que quedó compartiendo con el ex jugador de San Lorenzo.

Pero el final del partido llegó y nuevamente la cancha se abajo. En el centro de la escena, Martín Palermo agradecía y se secaba los ojos llorosos, que contemplaban el espectacular marco que le brindó la hinchada boquense, su hinchada.

Para el final, la frutilla del postre. Con Mario Pergolini oficiando de presentador y con Andrés Ciro tocando el himno con armónica, un Palermo totalmente quebrado recibió una nueva ovación y un regalo más que particular: uno de los arcos del estadio, con una plaqueta dorada con su nombre, le fue obsequiado, en conmemoración por todas las veces que él supo inflar las redes durante toda su carrera.

Fue realmente conmovedor ver las lágrimas en los ojos de muchos hinchas, que entonaban canciones para el Titán sin poder ocultar su emoción, como pocas veces se vio en el fútbol mundial.

Seguramente no haya sido el último capítulo de la película “Martín Palermo”, ya que si bien no jugará más al fútbol, el Titán planea ser director técnico y seguramente, conociendo su historia, ese film agregará muchos capítulos nuevos con él sentado en el banco.

Así, se cerró el telón de su carrera como futbolista. Rica, rara, exitosa y loca, bien loca, fue su historia. Hoy, todo el fútbol argentino le dice adiós y gracias. Cómo no agradecerle a un jugador que tanto le dio a todo aquel fanático del fútbol.

Fotos:




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